TFG. Parte 4. Resultados, consecuencias

4.Resultados, consecuencias

4.1Pervivencias del rito

Tras la conquista de Toledo en 1085 el rey Alfonso sexto concede a los mozárabes que puedan seguir celebrando el antiguo rito hispánico en las seis parroquias que entonces existían en Toledo en reconocimiento a sus méritos.

El arzobispo Bernardo de Sahagún intentó suprimir el privilegio pero chocó con la defensa de las comunidades mozárabes que defendieron su sagrado derecho.

Durante los siglos XII y XIII y hasta principios del catorce se siguieron renovando los libros litúrgicos del antiguo rito en los escritorios de las parroquias de las Santas Justa y Rufina y de Santa Eulalia.

En el concilio celebrado en Burgos en 1080 se declaraba la preeminencia de la liturgia romana y la abolición de la tradicional y ancestral liturgia visigodo-mozárabe pese a las importante reticencias. En 1090, en el concilio de León ordenó que “en adelante todos los escritores en los libros litúrgicos utilizasen únicamente la letra francesa omitiendo la toledana”; lo que resultaría en pocos decenios a la sustitución de la letra visigótica por la carolina.

4.2Relaciones con el papado

La buena relación que se estableció entre Alfonso y el papado seguramente influenciada por los apuros en los enfrentamientos del papa y sus antecesores con el emperador alemán Enrique IV y el rey francés Felipe I así como el interés en dominar la Iglesia del reino hispano y sus abundantes recursos.

La adopción de la liturgia romana en León-Castilla pareció conformar tanto a Hildebrando, inmerso en su lucha con el emperador Enrique IV como a Alfonso VI que decreta la adopción de la liturgia en un consejo con sus obispos en Burgos mientras se preparaba para una campaña en el sur.

Desde entonces, la autoridad de Roma se hizo más patente en los reinos peninsulares así como contribuía a la extensión y consolidación del poder real a medida que avanzaba la Reconquista.

4.3Relaciones con Cluny

La influencia de los monjes cluniacienses venidos de Borgoña desde el acceso al trono de Fernando I en el 1037 y la muerte del emperador Alfonso VII 1150 es una influencia política e ideológica proporcionando toda una generación de obispos y consejeros áulicos sin parangón en la Europa del momento lo que les permitió beneficiarse de la ruta a Santiago de Compostela, la promoción de la reforma espiritual en conjunción con el avance conquistador de los reinos hispanos en tierras de manos de paganos, y en contar con una inestimable fuente de recursos económicos que le permitieran sustentar tal empresa.

Se intensificaron significativamente los vínculos entre la monarquía y la gran orden borgoñona los monjes empezaron a estar presentes en las grandes abadías del reino. Con el desarrollo  de una cadena de casas que se extendía  hasta el extremo oeste de la península establecían las bases para la penetración de una segunda ola del monacato francés que se produciría bajo los cistersienses a finales del XII. En la sede primada de Toledo a partir de 1085 el monje kunaciense Bernardo habría el episcopado español a una multitud de vistas franceses en el marco de una cooperación con el rey que iba a gozar de gran continuidad .

por lo que se refiere a la diferencia entre la societas de Fernando I con Cluny y la de Alfonso, sigo creyendo que la primera fue exclusivamente personal, mientras que la del segundo, por razones particularísimas, fue institucionalizada vinculando también a la corona y a todos los que en el futuro la llevasen.

H. SALVADOR MARTÍNEZ, 2006, Vasallaje castellano-leonés a Cluny: de Fernando I a Alfonso VI.

Parece que la cara mediación del abad Hugo se reveló ineficaz y eso en el futuro iba a influir en las relaciones de Alfonso con la abadía borgoñona no solo por la ausencia del monje Roberto. En la deposición de Pedro de Cardeña tampoco la mediación cluniacense espléndidamente retribuida tuvo la eficacia que se esperaba.

A partir de mil ochenta se nota el deterioro de las relaciones heridas de muerte diez años más tarde lo que permite entender la actitud de Cluny en la crisis sucesoria que tantas aflicciones provocaría a Alfonso VI y sus reinos.

La reforma fue difundida por Cluny por medio de los amplio número de monjes que nutrieron y ocuparon los altos cargos en el ámbito obispal y monástico en León- Castilla.

4.4En la sociedad

Aristocracia, monasterios y conflictos por la tierra. Reforma eclesiástica y relaciones sociales en León (siglos XI-XII)

ReformaclesiásticaRelacionesSocialesLeón.pdf

Cambios e impacto en las relaciones con la aristocracia, oposición nobiliar

Las transformaciones a las que se veían sometidas los territorios tuvieron una fuerte reacción por parte de un sector de la Iglesia y de la nobleza que que estaban ligados a la tradición hispanogoda una reacción que puede reflejarse en la figura del Cid o en la rebelión del Burgo de Sahagún pero que silenciada por las fuentes de la época solo pueden hacerse conjeturas

La pérdida de poder de los nobles

Ante este acontecimiento crucial debemos evaluar razonablemente la fuente y la fuerza de la oposición por parte de un sector de la Iglesia y la nobleza afectos a la tradición hispanogoda a las voluntades real y papal, no podemos asociar una “crisis del nacionalismo español” que sería proyectar conceptos actuales en el pasado (Menendez Pidal???). No fue un fenómeno popular pues habría pasado desapercibido entre la mayoría de la población analfabeta.

Las dinámicas de poder entre la nobleza y las instituciones eclesiásticas, fundadas en unas posiciones iniciales de mayor debilidad de los grupos aristocráticos en las que los patrimonios eclesiásticos crecían al ritmo de las donaciones por la salvación del alma, evolucionaron a una mayor cohesión y jerarquización de las familias aristocráticas en un contexto de debilitamiento de la autoridad pública. Se suceden los conflictos con una actitud más agresiva por parte de la nobleza fortalecida y que en su mayoría serán resueltos con la necesaria intermediación del monarca y que servirían para redefinir las relaciones y los vínculos entre la iglesia y la aristocracia.

La reforma y el despliegue de Cluny, representarían pérdida de cargos de influencia por parte de la nobleza, y en la iglesia secular la pérdida de ingresos. Además, precisamente entre estos funcionarios menores de la catedral y el clero monástico se podían encontrar a los parientes y clientes de la nobleza.

4.5El infantazgo

Las infantas desplegaron una notable influencia política apoyadas por el usufructo de esos grandes dominios calificados de infantazgos y con una fuerte connotación religiosa

Según Georges Martin1 las infantas castellano-leonesas que rodeaban a Alfonso VI mostraron cierta resistencia ante decisiones del soberano relativas a la expansión de Cluny en el reino y, sobre todo, a la implantación del rito romano, que, lejos de ser una medida puramente eclesiológica, tenía amplias repercusiones culturales y alteraba sensiblemente las bases de una particular cultura aristocrática respecto a los monasterios e iglesias propias.

En este sentido, las hermanas del rey, dueñas de un enorme conjunto de entidades monásticas o semimonásticas, contemplaban como una amenaza para los espacios de poder tradicionales que administraban la generosa dotación realizada en favor de Cluny y, al mismo tiempo, la paulatina adopción de las costumbres cluniacenses. Los infantazgos eran auténticas estructuras de poder asignadas a las mujeres de la dinastía, que se transmitían —se creaban o recreaban a cada generación— en el seno de esas asociaciones.

Así, Georges Martin supone —y seguramente acierta— que las mujeres del círculo familiar de Alfonso percibían la disminución de la importancia de este dominio como un deslizamiento hacia una nueva concepción de papel de las reinas, las viudas y las mujeres célibes de los linajes reales, mucho menos prominente en la arena política.

La reforma gregoriana incidía igualmente en este proceso puesto que uno de sus objetivos básicos era la separación de los laicos de la esfera religiosa, un cambio que necesariamente afectaba a un tradicional modelo de relación de las mujeres con los
monasterios que pasaba por un comportamiento cercano al monacato, pero no exactamente una profesión completa —que habría obligado, por ejemplo, a obedecer a las abadesas de las instituciones correspondientes, o a guardar una residencia fija en lugar de disponer de una considerable libertad de movimientos—. Estas mujeres se velaban para conseguir la distancia que exigía la prudencia, pero no dejaban de ser seglares haciendo vida célibe2.

Al igual que Urraca o Elvira, las hermanas de Alfonso VI, la condesa Sancha, que lo era de Sancho Ramírez, recibió amplias posesiones de marcado cariz eclesial distribuidas a lo largo del reino, que le proporcionaron una base de poder personal francamente elevada.

Pero el testamento de Elvira encierra otras informaciones que plantean una cuestión más específica y de mayor interés: la de la posición de las señoras de infantazgo relativamente al cambio de rito exigido por Gregorio VII, propiciado por Cluny y finalmente aplicado por el rey de León y Castilla. El diploma revela en efecto que, cuando a finales de 1099 murió la infanta, no estaban a su lado ni su hermano ni ningún prelado de origen ultra-pirenaico, sino su hermana y los obispos Pedro de León, Alfonso de Tuy y Pelayo de Oviedo, todos hispanos, titulares –dos de ellos por lo menos– de diócesis donde eran muchos los cenobios e iglesias de infantazgo y que no se habían distinguido por sus favores a Cluny. Elvira, además, no restituyó su parte de infantazgo al rey, ni hizo ninguna manda pro anima a Cluny, ni a ningún priorato cluniacense, ni tampoco a la Santa Sede, sino que legó la muy gran mayoría de sus bienes a su hermana, concentrando sus mandas en San Isidoro de León. Se sugiere la hipótesis de que el infantazgo pudiera haberse erigido, bajo el señorío de Urraca y Elvira, en foco de resistencia, más o menos sorda y matizada, a la política eclesial de Alfonso VI: tanto a la substitución –o a una substitución demasiado radical– del rito hispano-visigótico por el romano como a la implantación franco-cluniacense que, en algunos importantes cenobios e iglesias catedrales, acompañó y favoreció este cambio. El presente trabajo me da la oportunidad de adelantarme un poco más en este sentido.

las infantas estuvieron del lado de Roberto, que contaron entre los partidarios de cierta graduación o tolerancia en la realización del cambio de rito Lo cierto es que después de 1080 las infantas dejaron de aprobar las donaciones regias a Roma o a abadías francas. No constan de su confirmación ni la donación de San Servando de Toledo a la Santa Sede, ni las donaciones subsiguientes a San Servando, todas del año 1088. Tampoco se alude a ellas en el privilegio, fechado en 1090, de la duplicación del censo otorgado por Fernando I a Cluny, y en el que, en cambio, el rey evoca el consejo y acuerdo de la reina Constanza y del arzobispo de Toledo. No confirman tampoco las infantas el diploma, emitido en 1091, de la donación de San Juan de Burgos a la abadía auvernesa de La Chaise-Dieu.

Urraca y Elvira, aun sin publicarlo –pero también es verdad que poquísimo se ha conservado de la documentación de San Isidoro para las últimas décadas del siglo XI–, fueron reacias al cambio de rito así como a la influencia cluniacense.

Las razones de la resistencia de las señoras de infantazgo pudieron ser varias. No hay por qué subestimar, particularmente en asuntos religiosos, el apego consuetudinario, ni menos aún la identificación histórico-cultural del ámbito leonés con los godos y el ordo gothorum. También hay que tener en cuenta las pérdidas económicas y el debilitamiento político que dejaban presagiar las primeras donaciones de Alfonso. Pero lo más importante bien pudo radicar en que el reto fundamental del programa gregoriano, el de la reservación del gobierno de la Iglesia a los clérigos, con la consecuente discriminación de los legos, era, en su principio mismo, contradictorio con la estructura de poder que imperaba en el infantazgo, donde sobre iglesias y cenobios se ejercía un señorío secular. No es imposible que, desde un principio, las infantas tuvieran muy claro que el propósito de Gregorio VII y de sus continuadores hacía gravitar sobre el infantazgo una mortal amenaza.

GEORGES MARTIN, 2010, Hilando un reinado. Alfonso VI y las mujeres

4.6En la guerra santa

En la introducción del cruzadismo en España no tuvo influencia ni Cluny ni la peregrinación jacobea.

La cronista latina hispánica de la primera mitad de siglo se apoya en un único factor para explicar las peculiaridades de la ideología de la Reconquista y es el intenso papel cultural realizado por los monjes cluniacenses en León y Castilla en este periodo.

Introdujeron una importante cambio de discurso obligando al monarca a compartir el protagonismo que venía detentando de forma casi absoluta en las crónicas como el héroe en la lucha contra el islam con la nobleza de forma que fue la caballería del reino sería ensalzada por los cronistas Cluniacienses como admirables adalies de la sacralización de la guerra contra el Islam en perfecta concordancia con lo que habían hecho en Francia, un hecho que puede relacionarse la imagen de la acciones del Cid presentadas en la Historia Roderici. Cluny aportaría una cierta conciencia respecto al impacto social y moral de las devastaciones con que se acometían sobre la población civil cristiana.

En esta línea cabe destacar la imagen de Alfonso VI como Rex pacificus en la Chronica Adefonsi Imperatoris. La visión cruzadista de la Reconquista era ajena de esta forma a una tradición neogoticista que era propiamente hispánica. Podemos decir que ya como se entrevé en la historia Roderici y la compostelana la eroizacion caballeresca parece alcanzar su máxima expresión.

Manuel Alejandro Rodríguez de la Peña, 2011, MONACATO, CABALLERÍA Y RECONQUISTA: CLUNY Y LA NARRATIVA BENEDICTINA DE LA GUERRA SANTA

Pensamos que la cruzada y la cristianización de la teología de la guerra santa que comportó no se generaron gracias a la influencia de Cluny aunque algunos aspectos ligados al nacimiento del espíritu de cruzada (como la reforma gregoriana, el movimiento de la Paz de Dios o la cristianización de la milicia)  y debido al inmenso protagonismo que Cluny tuvo en casi todos los aspectos de la vida social del Occidente latino en el siglo XI estuvieron vinculados a la congregatio cluniacensis.

La presencia cluniaciense no tiene parangón en el resto de la Europa del momento, según concluye Marcélin Defourneaux. no es solo en el nivel monástico sino que también la mayoría de los prelados Pontificios en las zonas conquistadas eran monjes de formación cluniacense

4.7Peregrinación Santiago

El desarrollo de la peregrinación a Santiago, desde el descubrimiento de la tumba en la tercera década del siglo IX, es indudablemente obra de los reyes3.

Nacido de la necesidad de poblamiento y defensa de los territorios integrados a expensas de los musulmanes. Mercaderes, artesanos, intelectuales, artistas y campesinos encontrarán nuevas oportunidades de desarrollo y son los reyes y obispos, siendo los obispos nombrados por los reyes, los que en villas como Pamplona, Oviedo, Burgos, León o Astorga crearon hospitales y alberges para peregrinos y las poblaciones del iter francigenum acogerán el desarrollo de barrios de francos a su alrededor.

En mil ochenta cuando se empieza a entrever el Camino Francés, Cluny posee dos monasterios en Nájera y en Carrión de los Condes pero el servicio de peregrinos no se menciona en ninguno de los documentos.

El origen de estos caminos de peregrinación es debido a los reyes y no podemos asegurar una primacía en su desarrollo al monasterio borgoñón, pero lo que abad intentará conseguir es su participación en los beneficios que reportan, por una parte el paso de tantos “francos”, y el desarrollo de las poblaciones del iter francigenum y los barrios de francos.

4.8En el reino

El resultado puede valorarse como un triste final del reinado de Alfonso VI dada la situación económica en que dejó los reinos peninsulares, la empresa de la Reconquista y aún más grave la situación conflictiva entre todas las clases sociales y sus relaciones entre sí y con el Islam peninsular

Las profundas alteraciones se produjeron de finales del siglo XI y sobre todo en las tres primeras décadas del siglo XII un alto precio por la transformación. En Sahagún y sus alrededores se vivieron rebeliones políticas sociales y religiosas durante estas tres décadas símbolo de la manifestación exterior del sentimiento de oposición de una sociedad obligada a aceptar las imposiciones del exterior y un modo de vida en total conflicto con sus valores tradicionales. Una prueba de esta crisis no es tanto la legendaria quema de libros litúrgicos sino aquel post scriptum que Alfonso VI mismo añadió en su carta a Hugo de Cluny donde, a propósito del cambio, dice:

“En relación con el cambio al rito romano, que por mandato vuestro hemos adoptado, quiero que sepáis que nuestra tierra se halla completamente desolada; por lo cual imploro a vuestra paternidad que hagáis lo posible para que el señor papa nos envíe su cardenal, es decir, don Giraldo, para que enmiende lo que haya de enmendar y corrija lo que haya de corregir [con tal que vuelva la paz a nuestros reinos]. Vale”. Alfonso, como se sabe, trató de echar marcha atrás; pero era demasiado tarde.

H. SALVADOR MARTÍNEZ opina: “Personalmente, no me cabe la menor duda que el proceso de integración de Hispania en la Europa cristiana provocó la coyuntura social más grave que se conoce en la España medieval, al mismo tiempo que señaló el camino de su futura identidad nacional, europea y cristiana; desde esta perspectiva, el cambio de rito y la sumisión a Cluny fueron sólo un signo exterior de una transformación profunda e irreversible: la Hispania visigótica se desgozna para dar paso a una España europea, cuya plena realización ha tenido lugar sólo en nuestros días”4.

La desaparición del mundo romano había provocado que se particularizase no la forma de escribir sino la forma de hablar y nacen los romances nacen diferentes idiomas que provoca la separación no la unificación del mundo cristiano. El intento de crear una unidad gráfica se va a volver a lograr en los siglos 10 y xi con la escritura Carolina en España se perderá la forma de escritura visigótica pero el que era algo que no se aislaba del conjunto de Europa.

Su introducción supone el fin de la propiamente y hispano que provoca a una reacción contra ello y que puede personificarse en el mito del Cid Campeador que demuestra una reacción de la auténticamente español contra aquello que viene de fuera aquello que trae la Orden de San Benito representado en la figura de Alfonso VI.

Además de la transmisión de la cultura y del conocimiento el poder.

Con su conocimiento permitían la socialización y la humanización de territorios que estaban incultos lo cual era un atractivo para los reyes.

En los reinados de Urraca y Alfonso VII faltan estudios sobre el papel de Cluny en la Península Ibérica, es probable que no pudiera mantenerse el alto ascenso y que se volvió a la práctica de la donación anual de un monasterio real a la abadía madre es un período que ya corresponde a la penetración del Cister.

4.9Las parias

Ya su padre Fernando I en vez de ampliar su territorio a costa de esos reinos había preferido ante el déficit demográfico que padecía someterlos al pago anual de unas parias o tributo a cambio de protección y de no ser hostilizados.

Esta generosidad, era el arma del liderazgo de Alfonso VI, su contrapartida era la necesidad de exprimir el tributo de las taifas musulmanas. Las expectativas creadas durante más de dos décadas constituyeron un recurso estable de la real generosidad a las iglesias, monasterios, familiares, magnates, condes y castellanos más humildes no podían defraudarse, sin la amenaza de contrapartidas perjudiciales a los intereses de la corona.

La política de presión fiscal anti islámica le llevaría a la catástrofe5. Pero pudo no ser tanto causa suya como víctima de un conflicto entre Roma y Cluny o de los intereses combinados de ambos para conseguir parte del oro musulmán así como también respecto de las tierras que fuesen conquistadas.

El resultado de la presión sobre los reyes musulmanes que era trasladada a sus súbditos fue la rebeldía de estos y la llamada a los almorávides para contener la alarma cuyas consecuencias serían las derrotas de Alfonso primero en Zalaca y finalmente Uclés

4.10En el rey

Charles J. Bishko afirma «la alianza con Cluny constituyó un elemento esencial de éxito para la expansión dinástico-imperial del estado castellano-leonés».

Mas allá de las motivaciones puramente piadosas, debemos considerar el beneficio que para la monarquía aportaban el prestigio, la influencia y el reconocimiento de Cluny frente a otros reinos.

El rey obtuvo reconocimiento y prestigio:

El monje de Sahagún que fue un testigo presencial de al menos los acontecimientos de la última parte del reinado de Alfonso habló de él como «varon por cierto en las cosas belicosas mui noble guerrero, en disponer bien su rreino proveido e discreto, en el juicio mui derecho, en los negocios seglares astuto e entendidos, mas en las cosas eclesiasticas religioso e piadoso, en ensalçar y magnificar su reino mui singular.”(12) La misma nota es tocada por otra posible contemporáneo y monje de Sahagún, diciendo: «fuit magna vi et consilio et armis quod inter mortales vix invenitur.»(13) Un poco más adelante y desde la atalaya del noroeste peninsular uno de los Los autores de la «Historia Compostelana» coincidieron cuando escribió sobre Alfonso: «In regendis autem subditis, licet praepotentissimus esset, tantae discrecional, et sapientiae, et humilitatis [379] extitit, quantam si describe vellet humanum ingenium nequaquam posset.

Charles J. Bishko, un “cierto grado de indeseable subordinación personal y, tal vez nacional, a una entidad eclesiástica extranjera”

El sacrificio del monje Roberto abad de Sahagún mostraría de forma sencilla y poco exigente, al rey con buenas intenciones. El veinticuatro de abril de 1080 en una donación particular a Sahagún ya se menciona al nuevo Bernardo.

En el fondo era un gesto que tenía poco coste real para el monarca el nuevo monje también era cluniaciense y confidente de el Abad Hugo, y se convertiría también en socio de socio y partidario de Alfonso así como primer arzobispo de Toledo después de 1080.

La cesión en la cuestión de la liturgia por parte del Rey cuando el papado pusiese toda la influencia para tal cambio y abandonase su presión en otros asuntos más importantes para el rey.

La victoria de la corona fue inequívoca en esta cuestión puramente política. Superó la presión papal en la cuestión del Señorío de León Castilla algo que perduraba en otras partes de la península como Urgel Aragón y más tarde en Portugal.

Prosperó el matrimonio real con Constanza de Borgoña y Urraca su hija y sucesora diseñaría ella misma ojo texto en latín.

Nuevas tensiones sucederían entre el rey y el Papa así como entre los colaboradores del Rey y el Papa en rivalidad pero sin embargo en 1081 se piensa que Alfonso sexto habría estado bastante más complacido con el equilibrio alcanzado entonces que Gregorio séptimo ojo texto literal.

La necesidad de haber cedido varios monasterios del reino a Cluny ha sido interpretada como una solución mala su incapacidad de mantener el pago del censo una vez que los ingresos de los parias empiezan a agotarse después de 1086.

Pero sin embargo también puede interpretarse que desde estos claustros y los considerables recursos en manos de estos monjes más dependientes de él mismo e independientes de los magnates locales contenían un atractivo para el rey.

Adicionalmente la estrecha relación con el Papa Negro en Hugo el grande constituyó un punto de apoyo importantísimo en sus relaciones con Roma.

No debemos de dejar de considerar que la renovación de las importantes monasterios y su vida religiosa en el reino era un Bien en sí mismo y se deriva de la participación de Cluny. A diferencia de sus relaciones con Cluny en la colaboración con Roma no habían precedentes no habían contactos con Fernando I y el papado y los primeros encuentros de Alfonso se inician con malentendidos y gérmenes de conflicto.

Los documentos no confirman la afirmación del obispo polayo de la iniciativa real en la adopción del rito. Sino que ha aparecido más como un interés de Gregorio séptimo en forma de reivindicación de su soberanía Papal.

Esta concepción de la soberanía papal era completamente ajena a la tradición política del reino y puede afirmarse que en la correspondencia de Alfonso VI fue rechazada e ignorada.

En la relación con el Papa Alfonso se dio cuenta de que las negociaciones podían basarse en algo así como una reciprocidad de intereses.

El resultado fue una reestructuración importante de la Iglesia en el norte de la península y en este aspecto era el rey parece tener la confianza Papal y la aprobación de sus elecciones al episcopado. No se producía una investidura laica formal pero Alfonso ejercía su influencia y las quejas contra él fueron ignoradas en Roma, la jerarquía de la Iglesia en León Castilla se ajustó a los deseos reales, la sede de Oca fue trasladado a Burgos y liberada de la jurisdicción de Tarragona y también el primado de España fue nombrado legado papal. El rey también imponía su criterio han entre los conflictos entre prelados en este cada vez más complejo cuerpo eclesiástico. En contrapartida hubo el claro reconocimiento de la autoridad romana regular en la vida de la Iglesia leonesa.

Por tanto podemos decir que la ignorancia y y la idiosincrasia local fueron problemas de interés mutuo para el rey y el Papa a partes iguales.

Los reinos de España no se vieron afectados por las grandes disputas que paralizaron a Enrique IV en Alemania y que también perturbó gravemente a Inglaterra bajo Guillermo I y sus sucesores. Lo que muestra que la política de coordinación con este papado reformista se convirtió en un instrumento adecuado para los propósitos y objetivos de ambos.

Podemos decir que mediante las donaciones a Cluny y las buenas relaciones con los papas y sus legados que además solían ser benedictinos permitían que Alfonso siguiese manteniendo su influencia convocando los concilios nombrando a los obispos y conservando su señorío en los grandes monasterios favoreciendo la llegada de inmigrantes a su reino mediante el desarrollo donde la peregrinación a Santiago.

A diferencia de lo expresado por Charles J. Bishko no hubo un cierto grado de indeseable subordinación personal y tal vez nacional en estas relaciones, podemos decir que el Imperator totius hispaniae mantuvo su soberanía e incluso pudo incrementarla con su adecuada gestión de las relaciones con Cluny y Roma que le aportaron el prestigio y la seguridad necesaria en el interior del reino.

Podemos decir que persiste la majestas propia de la tradición isidoriana de la realeza, versus el enfoque gregoriano del rey tutelado que sería importado por los monjes cluniacenses, puede interpretarse como una línea anti francesa.

Vemos a Alfonso VI que va a ser el príncipe mejor tratado con sucesivas imágenes del Optimus Prince, reflejado en la liberación de muchos lugares que estaban en poder de los ismaelitas, por obra de su invicta espada. En los lugares reconquistados edificó iglesias que se consagraron al culto divino.

El mismo Gerardo de Beauvais opuesto a una realeza fuerte y autosuficiente ejerce con Alfonso VI la exaltación regia. Algo a lo que no podría ser ajeno los favores concedidos por Alfonso VI al clero al rito romano y a la Orden de Cluny6.

Ello estaría acorde con el espíritu de santificación de la caballería al que el abad Odón de Cluny había dado carta de naturaleza hacia el 944 con su rupturista hagiografía de un miles santo: San Gerardo (la figura del guerrero era hasta entonces muy mal vista desde una perspectiva moral cristiana).

de algún modo, una toma de partido por la nobleza castellana frente a la Realeza, por un modelo feudalizante castellano frente a la tradición imperial leonesa. (ojo enfoque feudalizante contradice cosas anteriores!!)

Podemos decir que el imperio León es castellano entró en las naciones europeas a consecuencia del juego político de alto nivel entre Roma y Cluny y no necesariamente por una voluntad regia propia. No podemos excluir tampoco el alto clero y la nobleza pusiesen interés en la importación de ciertas formas de vida europea.

1Georges MARTIN, «Reforma litúrgica, infantazgo y protagonismo femenino bajo el reinado de Alfonso VI», Alfonso VI y su legado. Actas del Congreso Internacional IX Centenario de Alfonso VI (1109-2009), León, 2012, pp. 115-119. Antes, reflexiones parecidas, en Georges MARTIN, «Hilando un reinado. Alfonso VI y las mujeres», e-Spania, 10, en línea, URL: http://e-spania. revues.org/20134 (consultado el 27 de mayo de 2013.) Sobre los rasgos del sistema monástico pregregoriano y la importancia de las aristócratas en la fundación de monasterios, Pascual MARTÍNEZ SOPENA, «Aristocracia, monacato y reformas en los siglos XI y XII», El monacato en los reinos de León y Castilla (siglos VII-XIII). X Congreso de Estudios Medievales, Ávila, Fundación Sánchez Albornoz 2007, pp. 67-99.

2CARLOS LALIENA CORBERA 2014, En el corazón del estado feudal: política dinástica y memoria femenina en el siglo XI, pp. 33-34

3ADELINE RUCQUOI, 2010, Cluny, el Camino francés y la reforma gregoriana, pg.103

4H. SALVADOR MARTÍNEZ, 2006, Vasallaje castellano-leonés a Cluny: de Fernando I a Alfonso VI, pp. 178-179

5H. SALVADOR MARTÍNEZ, 2006, Vasallaje castellano-leonés a Cluny: de Fernando I a Alfonso VI. pp. 152

6MANUEL ALEJANDRO RODRÍGUEZ DE LA PEÑA, 2000, Ideología política y crónicas monásticas: la concepción cluniacense de la realeza en la España del siglo XII

TFG. Parte 5. Análisis

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